Relatos del rechazo y del amor en la adolescencia Trans

Nacieron varones pero se sintieron mujeres. Una es abogada y sigue casada con la misma mujer; otra adoptó a su sobrina; la tercera es una nena.

“A las mujeres trans las ubican por el trabajo sexual o por el espectáculo. Yo soy abogada trans”, abre el debate Cristina. “Nosotras vamos construyendo nuestra identidad en la prostitución”, continúa Nicole sin avergonzarse de la situación que le ha tocado vivir. “A papá le dije que yo era una nena pero cuando me despertaba siempre era un varón”, cuenta Tiziana con una seguridad que estremece.

Más que una sombra. Luana, una niña trans. / Lucía Merle

Los cambios corporales comienzan a manifestarse desde la temprana edad y se perciben más aun en la adolescencia. Pero hay personas que sienten que el físico que les asignó la naturaleza no les pertenece, y conviven con una sociedad que las excluye.

Con estos testimonios, el panel Somos familia. Historias de niñez y adolescencia trans, logró una fuerte repercusión en la 45° Feria del Libro con tres casos conmovedores. Fue en el espacio Orgullo y Prejuicio, Diversidad Sexual y Cultura en el Pabellón Ocre, en el marco de un auditorio colmado que siguió atentamente los relatos de tres chicas trans.

Es que cada historia replica en otra. Cristina (54 años), Nicole (25) y Tiziana (11) son las voces que representan a otras chicas que tal vez no se animan a contar su vida.

En la Feria. La presentación en el panel de "Somos familia"

“La idea de la charla surgió hace dos años cuando Milena Zapata, productora general de contenidos digitales de TN.com, nos planteó al equipo la idea hacer una sección sobre familias diversas”, cuenta Yanina Sibona, periodista de TN, que ofició de moderadora. “Son historias que las familias nos cuentan y nosotros visibilizamos. Hay una explosión de familias diversas que tiene que ver con la ley de matrimonio igualitario y la ley de identidad de género”, explica.

Cristian Monsterrat Hendrickse nació en 1964. Cuenta que entre los 3 y los 4 años comenzó a reconocer su identidad. “Me ponía la ropa de mamá y con la inocencia de los chicos se lo dije.” Eran tiempos de la dictadura del General Juan Carlos Onganía, donde los edictos policiales estaban a la orden del día. “Si tenías ropa de otro sexo podías tener entre 30 y 60 días de arresto. Había todo tipo de abusos y violaciones adentro”, recuerda.

Pero su liberación comenzó recién en 2007, cuando falleció su madre, que nunca aceptó que su hijo fuera hija: “Yo tampoco me aceptaba. Entonces, era la primera transfóbica, lo fui aceptando porque no lo podía tapar”.

Cristian quedó sepultado después de casi 50 años, cuando en 2016, nació Cristina, su nueva identidad. Sin embargo, reconoce que tenía problemas en cómo comunicarlo a su mujer, Liliana.

El público. En la charla sobre identidades trans en la Feria del Libro de Buenos Aires, 2019. /Juan Novelli

“Fue con lenguaje textual, con modificación del aspecto y de la imagen. Me cuidaba las uñas, las cejas, me dejaba el pelo largo y también me depilaba. Fui cambiando los colores conservadores de la ropa con los que yo había levantado un muro para protegerme, para esconderme de mi identidad, y usaba el celeste, el blanco o azul. Nada de rosa ni naranja, nada de colores vivos. Todo de duelo, como un soldadito”, rememora la abogada, especialista en casos laborales en chicas trans.

Luana. Nació con genitales masculinos pero nunca se sintió varón./ Lucía Merle

Cristina fue asumiendo su nueva identidad pero debió sobrellevar varias discusiones con su pareja. Su mujer confiesa que al principio lloraba, sentía depresión y tristeza. “La gran duda era que si ella era mujer y se iba a vestir como yo, entonces les iba a gustar a los hombres ¿Qué pasaría con nuestra familia?”.

Pero Lili asumió los cambios de Cristina: “Sentía y siento mucho amor, el mismo que siento ahora”. Ahora son un matrimonio de dos mujeres. Tienen una familia ensamblada, con una hija en común de 11 años y otra de Liliana. Las cuatro viven en una casa en Chacarita. Una hija de la abogada trans tiene 20 y vive sola.

Cristina fue asumiendo su nueva identidad pero debió sobrellevar varias discusiones con su pareja. Su mujer confiesa que al principio lloraba, sentía depresión y tristeza. “La gran duda era que si ella era mujer y se iba a vestir como yo, entonces les iba a gustar a los hombres ¿Qué pasaría con nuestra familia?”.

Pero Lili asumió los cambios de Cristina: “Sentía y siento mucho amor, el mismo que siento ahora”. Ahora son un matrimonio de dos mujeres. Tienen una familia ensamblada, con una hija en común de 11 años y otra de Liliana. Las cuatro viven en una casa en Chacarita. Una hija de la abogada trans tiene 20 y vive sola.

Reivindicaciones. También en una taza. / Lucia Merle

Luego de cuatro años Nicole logró la adopción de Jefferson y desde el 22 de octubre de 2018 se convirtió en la primera mamá trans en Uruguay. “Hoy tiene cuatro años y me dice ‘mamá travesti’ porque entiende que soy su madre y que soy travesti. Y pensar que no me lo querían dar. Esto tiene que ver con la criminalización de nuestros cuerpos, de nuestra identidad, y ahí está el resultado después de tantos años de lucha como travesti”, enfatizó en medio de los aplausos.

El caso de Tiziana es el más resonante. Ella es muy abierta, convencida de la diversidad de género, y muy directa. Con mucha valentía, a los 8 encaró a sus padres y les dijo que se sentía una nena. Antes era Tiziano Ezequiel. Ahora Tiziana es Tizi, la referente que lleva la bandera trans en la niñez. Es la primera chica trans de Salta que obtuvo su documento. A diferencia de Cristina y Nicole, sus padres la aceptaron desde el primer momento.

Su papá Damián advierte que al principio le costó asimilarlo: “Me cayó como un balde agua fría, fue como la piña de Hulk en la mandíbula. Me preguntaba: ¿Por qué me pasa esto a mí? Era horrible, como un castigo”.

Fue un cambio total para los Contrera: sus padres aceptaron la decisión de Tizi. Se reconstruyeron como familia y apoyaron la causa. “Pude mirarla todos los días desde el amor. Desde esa perspectiva se me abrió la cabeza y me fue más fácil el camino con ella”, reconoce su padre.

Sin embargo, los miedos y la exclusión aún persisten. Tiziana fue víctima de discriminación en la escuela por parte de las maestras y de sus compañeros. “La violencia institucional fue la peor parte. Las maestras la hicieron sentir muy mal. Era una violencia constante sobre todo por llamarla por un nombre con el que no se sentía identificada”, relata la madre.

Thomas Page McBee se volvió hombre y peleó en el Madison Square Garden.

Pero la libertad la sintió cuando la cambiaron de colegio: allí, por primera vez pudo entrar al baño de mujeres vestida de nena. “Fue el día más feliz de su vida”, recuerda el padre.

A los 10, Tiziana les impuso a sus padres cambiar su identidad en el documento, pero en el Registro Civil la anotaron en la lista de varones pero con nombre de nena hasta que logró el fallo de una jueza.

Fue un antes y un después desde que consiguió su DNI como Tiziana. “Fue un día muy feliz. Lo retiramos en el correo y después fuimos al Registro Civil. No nos alcanzaban los brazos para abrazar al director del Registro Civil y a la abogada. Ahí empezó otra etapa para ella”, reconoce Damián Contrera.

Sus padres dicen que a los chicos hay que escucharlos. Sin embargo, no querían exponerla. Tiziana se plantó y les dijo que quería hablar porque quería convertirse en la voz de las chicas trans. “Quería hablar para que no tengan miedo con sus padres. Ahora quiero exponer todos los colores de la bandera transexual en Argentina. Del orgullo trans, del orgullo diverso y de todas las banderas que tenemos”, cerró la charla la nena trans con un conmovedor aplauso en la Feria del Libro.

Con información de Clarin