Ministro aliado de la comunidad LGBT+ es presidente de la SCJN

Conoce a Arturo Zaldívar, el ministro aliado de la comunidad LGBT+ que ahora es presidente de la SCJN.

Con más de nueve años de experiencia, el queretano y egresado de la Escuela Libre de Derecho, el ministro Arturo Zaldívar fue electo como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) para el periodo 2019-2022. El también doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México se ha destacado como un gran aliado de la comunidad LGBT+.

Zaldívar puede contarse como uno de los ministros más progresistas que la corte haya tenido, aun cuando fue nominado por el mismo Felipe Calderón en 2009 a tomar el lugar del entonces presidente de la Suprema Corte, Genaro David Góngora Pimentel. En 2015, Arturo Zaldívar propuso legalizar cultivo, transporte y consumo de marihuana con fines lúdicos o recreativos, pues aseguró que su prohibición va contra el libre desarrollo de la personalidad.

También, en 2016, interpuso un proyecto de amparo en el que proponía declarar la inconstitucionalidad del “delito” del aborto.

¿Por qué Arturo Zaldívar es una aliado de la comunidad LGBT+?

En cuanto a los Derechos Humanos de la comunidad LGBT+, ha defendido que la Constitución protege todo tipo de familia y prohíbe discriminar por motivo de orientación sexual e identidad de género. De igual manera, se ha postulado a favor de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, asegurando que ello vela por el interés mayor del menor.

En octubre de 2018, apoyó el proyecto de la ministra Norma Lucía Piña Hernández, quien propuso amparar a una mujer trans originaria de Veracruz a la que se le negó un acta de nacimiento con su nueva identidad, resolución que beneficiará a las personas transgénero que demanden su cambio de identidad legal en el resto del país.

Notablemente en torno al tema de los discursos de odio, en una de sus columnas en 2017 en Milenio escribió:

“No obstante, la libertad de expresión tiene un límite claro en el lenguaje discriminatorio y, fundamentalmente, en el discurso de odio. Dichos discursos —los cuales van mucho más allá de lo políticamente incorrecto— constituyen categorías de expresión ofensivas u oprobiosas con las que se descalifica a determinadas personas con motivo de su origen étnico o nacional, género, discapacidades, condición social, religión u orientación sexual, pero en el caso del discurso de odio, se añade un elemento de provocación y fomento del rechazo hacia un grupo social; un deliberado ánimo de menospreciar, encaminado a generar un clima de hostilidad, susceptible de concretarse en espacios de impunidad para las conductas violentas.”

Sin lugar a dudas, el ministro Zaldívar será un gran contrapeso con el Congreso y la Presidencia en temas que a todos preocupan en torno a la lucha contra la corrupción y con las estrategias de austeridad, que han sido parte de su plataforma desde hace mucho. Y será un gran complemento con el enfoque progresista de la Cuarta Transformación, sin perder la independencia que requiere la separación de poderes.